"JUAN SOLDADO PASÓ POR AQUÍ"

By : El día del Espectador
HIMAR R. AFONSO


Hace unos años que la ficción televisiva española está teniendo cierta relevancia en el contexto europeo e, incluso, en el americano. Es evidente que las cadenas generalistas están invirtiendo dinero en grandes producciones a las que el público responde con asombrosa fidelidad. Solo hace falta esperar un poco hasta que se hagan realidad las predicciones que afirman la consolidación, más tarde o más temprano, de los canales de pago, para empezar a ver producciones del corte de las que nos llegan de la televisión de pago norteamericana, cuyos únicos casos en España hasta el momento son algunos como Crematorio, de Jorge Sánchez-Cabezudo, o ¿Qué fue de Jorge Sanz?, de David Trueba, los cuales no he tenido el placer de ver aun.

"¡Juan Soldado ni debe ni teme!"
Este artículo tiene la humilde intención de recordar que la ficción televisiva española tiene también su historia y obras únicas que merecen la pena tener en cuenta. Una de esas piezas -no vamos a realizar un recorrido histórico de la televisión en España- es Juan Soldado, un mediometraje que se emitió en TVE en 1973, escrito por Lola Salvador y protagonizado y dirigido por Fernando Fernán-Gómez.

Esta obra experimental dio suficiente crédito a sus responsables como para recibir una nueva oferta de contrato que daría lugar, un año después, a la célebre El pícaro. Así, diría que es muy interesante pararse a atender este objeto único, sin precedente ni comparación.

Juan Soldado vuelve a la madre patria a cobrar sus 24 años de servicio al Rey, pero resulta que solo tiene derecho a una libra de pan y seis maravedíes. Aún así, muestra enorme caridad compartiendo sus pocas posesiones con Jesús y San Pedro, que en varias ocasiones le piden limosna. Su gran generosidad hará que le recompensen otorgándole un poder del que Juan Soldado se aprovechará para hacer frente al Mal y para revelarse contra el Cielo, en su cerrado sistema de entrada.

Fernán-Gómez y Juan Soldado, dos grandes
En términos generales, diría que Juan Soldado es una obra revolucionaria. Primero, pese a su mala fortuna, muestra bondad con los más necesitados, y cuando consigue un gran poder (ese magnífico morral), lo utiliza para darse a la buena vida, aunque sin hacerle mal a nadie. Resulta que en este cambio, su moralidad se pone en entredicho, mostrando las diversas facetas de la condición humana; pero su carácter natural, su falta de malicia y sus fuertes convicciones, hacen de él un personaje entrañable y sólido; más aun cuando, luchando por sus propios intereses, consigue que todas las almas atemporales -vemos gente de todas las épocas, quizás porque el concepto de “tiempo” no tiene sentido más allá del mundo terrenal- que esperan en esa sala, a las puertas del Cielo, peleen unidos, y hace la lucha de todos ellos su propia lucha. Se convierte en un personaje que adquiere, a través de las canciones, el carácter mítico, el de alguien que cambió las cosas, que las cambió como el viento cambia la posición de las flores, sin que nadie más le vea, sin que nadie más de fe de su obra, como si no hubiera pasado.


Se trata de una pieza formidable, que nada tiene que envidiarle a El ángel exterminador de Buñuel, y de la cual no está mal hablar de vez en cuando. La obra, como su personaje, responde a las canciones de los niños que, de la mano y bailando en corro, cantaban: “Juan Soldado pasó por aquí, y yo no le vi... y yo no le vi”.

GUÍA PARA LOS OSCAR 2014

By : El día del Espectador
HUGO MUGNAI
*CON COLABORACIÓN DE ÁLVARO TEJERO



Ya están aquí los Oscar, la entrega de premios de cine por excelencia que se supone que debe determinar cuales son los mejores del año. Siempre dudosa por sus poco claras condiciones para votar, la élite del cine estadounidense elige como cada año quienes merecen la gloria de la estatuilla. Mucho glamour y mucha fama, eso seguro.

Así, las miradas están puestas ahora en los nominados para las categorías más importantes. Pero los estrenos se acumulan en este primer trimestre del año y es muy posible que el espectador se vea apabullado por semejante lista. También se da el caso de que algunas de las candidatas se estrenaron hace meses y al público ya se le han olvidado...

Por eso, en El Día del Espectador os traemos esta pequeña guía, para que podáis seguir la gala sin perderos demasiado y con información sobre los principales candidatos. De forma completamente subjetiva -como siempre- intentamos mojarnos para ofreceros opiniones y apuestas sobre los posibles ganadores. 

¡Qué el Oscar os acompañe!


Mejor Película del Año

La gran estafa americana (2013) - Una historia con disfraz de película de timadores a la que la estafa en cuestión no le importa. Un engaño dentro de otro engaño. Arrítmica, juguetona, pasional y que vive para sus actores. Lastrada por su inicio y su final. Tras alcanzar la cumbre con El lado bueno de las cosas David.O.Rusell baja unos peldaños.*

Capitán Phillips (2013) - Una película de acción bien construida, que logra transmitir tensión y angustia de forma muy medida. Muy valorable dentro del género aunque puede resultar excesivamente tímida en su crítica social. Tan correcta como olvidable.

Dallas Buyers Club (2013) - Un filme sobre perdedores que buscan salir del pozo. Una obra que empieza fuerte pero que se desinfla hacia el final cayendo en los tópicos y perdiéndose en el guión. Lo más destacable con diferencia, sus interpretaciones. Lo intenta pero no culmina.

Gravity (2013) - Una de las películas del año, a pesar del desnivel que presenta. El aspecto visual supera por goleada a la narración y los personajes, que dejan el guión en una amalgama de tópicos bastante decepcionante. Un pequeño paso para el guión pero un gran paso para el espectáculo.

Her (2013) - Un drama romántico futurista que habla sobre el amor en tiempos virtuales. Lo que era una apuesta novedosa y muy apetecible se queda en agua de borrajas. Unos diálogos artificiosos y un desarrollo previsible juegan en su contra. Interesante pero olvidable.

Nebraska (2013) - Una pequeña gran historia. Quizá no de esas que encantan en Hollywood, pero de las que casi todos los amantes del cine valoran por su calidad. Sin grandes pretensiones, el cine a pequeña escala se planta en los Oscar.

Philomena (2013) - Una mujer irlandesa busca a su hijo biológico, al que dio en adopción hace décadas. Sinceramente, no hay opinión sobre esta película ya que aún no se ha estrenado en España, pero lo cierto es que parece que es una de esas apariciones fugaces que no harán nada en los Oscar.

12 años de esclavitud (2013) - Una Odisea cinematográfica como pocas. La épica contada de forma cruda y sin tapujos y una mirada atrás a la a veces olvidada historia de Estados Unidos. Puede gustar o no, pero es indudablemente una gran historia.

El lobo de Wall Street (2013) - El exceso y el desenfreno en la gran pantalla. Scorsese nos trae lo que probablemente sea el resultado de años de exceso y cocaína. No busca ser una orba maestra, no busca el Oscar, pero sabe lo que busca y lo encuentra. Y a quién se pique, que se rasque.



Favorita para el premio: 12 años de esclavitud. Quizá no se trate de la mejor de todas, pero es indudablemente una gran epopeya, de esas que Hollywood adora: inspiradora, con superación personal, perseverancia... Además, la deuda del cine estadounidense con la esclavitud y su -cada vez más poderosa- minoría afroamericana sigue vigente y qué mejor momento para saldarla que con Obama de presidente.


Mejor Interpretación Protagonista Masculina

Christian Bale por La gran estafa americana (2013) - Un estafador que quiere tenerlo todo pero sin enfadar a nadie. Cobarde, interesado y el más listo de la clase. Bale ya tuvo su Oscar por una gran transformación física. Aquí vuelve a disfrazarse perdiendo parte de su esencia como actor.*

Bruce Dern por Nebraska (2013) - Un anciano con problemas de demencia senil en un mundo confuso y hostil. Bruce Dern logra un papel redondo, sin grandes monólogos ni lucimientos pero con esa naturalidad que a veces resulta difícil de encontrar.

Leonardo DiCaprio por El lobo de Wall Street (2013) - Un joven sin un dólar en el bolsillo logra convertirse en un excesivo magnate de Wall Street a base de vender bonos basura a sus inversores. DiCaprio quiere su Oscar con un papel poco agradable, parecido al de Pacino en Scarface, pero con menos odio y más risas histéricas.

Chiwetel Ejiofor por 12 años de esclavitud (2013) - Un hombre negro libre que, como indica el título, pasa por un calvario de doce años por ser confundido por un esclavo. Un casi desconocido en España Chiwetel Ejiofor cumple con su cometido quizá sin demasiado brillo pero con gran efectividad.

Matthew McConaughey por Dallas Buyers Club (2013) - Un vaquero marginal, intolerante y adicto a las drogas es diagnosticado como enfermo de sida, lo que da un vuelco a su modo de vida. McConaughey sigue destapándose como uno de los actores con más talento del momento con este protagonista extremo para el moldeó su cuerpo.



Favorito para el premio: Matthew McConaughey. El que fuera un olvidable actor de relleno ha pasado a convertirse en uno de los intérpretes con más talento y entrega de Hollywood. Con su nueva serie de la HBO True detective recién estrenada, con un secundario inolvidable como el de El lobo de Wall Street, y este enorme papel protagonista, McConaughey es nuestro favorito. Por eso, y porque DiCaprio sigue vetado.


Mejor Interpretación Protagonista Femenina

Amy Adams por La gran estafa americana (2013) - Una ex-stripper de la América profunda que construye un personaje que termina atrapándola en la búsqueda de su sueño. Brutal: sus escotes, su actuación, sus movimientos. Se come la pantalla y a sus compañeros de reparto hasta hacer suya la película.*

Cate Blanchett por Blue Jasmine (2013) - La mujer de un rico empresario se queda sin nada cuando éste es arrestado por tratarse realmente de un estafador. Blanchett es el epicentro de este filme ya que todo transcurre a su alrededor. La australiana cumple en la presentación del personaje antes y después del arresto de su marido.

Sandra Bullock por Gravity (2013) - Una astronauta queda sola en el espacio cuando la estación espacial que reparaban es golpeada por basura espacial. Un papel difícil en el que Bullock debe, sin éxito, sostener todo el peso de la historia. Quizá otra actriz con menos renombre y mayor versatilidad hubiera superado el reto.

Judi Dench por Philomena (2013) - Una gran actriz en un papel agradecido. Sin ver la película poco más se puede añadir, sólo que si ganara por encima de Blanchett, Adams y Streep muy probablemente se avecinaría el apocalipsis.

Meryl Streep por Agosto (2013) - La desagradable madre de una familia rural del medio oeste americano, enferma de cáncer, se reune con su familia tras el suicidio de su marido. Meryl Streep es Meryl Streep y poco más podemos decir. Cumple y encandila en cualquier papel que elige y esta no es una excepción. 


Favorita para el premio: Amy Adams. Con el permiso de Meryl Streep, este año el Oscar es para Amy. No sólo porque su interpretación es excelente y lo merece, sino porque la insuperable Streep tampoco se lo puede llevar cada año. Aunque quizá Cate Blanchett se lleve el premio en una de las categorías más reñidas, ya que suena a favorita. Muchas dudas, muchas dudas.


Mejor Interpretación Masculina de Reparto

Barkhad Abdi por Capitán Phillips (2013) - El lider de un grupo de piratas somalíes que tratan de secuestrar un carguero estadounidense se enfrenta a una tripulación poco sumisa. Abdi cumple perfectamente con su papel, colándose en los Oscar como un completo desconocido. Una de esas nominaciones tan inesperadas como merecidas.

Bradley Cooper por La gran estafa americana (2013) - Un agente del FBI con aires de grandeza que sigue viviendo con su madre. Detrás de los rulos, el brillo de su ropa y homenajes a Travolta se esconde una buena actuación del cada vez mejor actor Bradley Cooper. Es la risa de la estafa con tendencia al exceso.*

Jonah Hill por El lobo de Wall Street (2013) - Un joven fracasado se pone a las órdenes de Jordan Belfor, un genio de Wall Street experto en vender bonos basura. Hill se ha convertido en un secundario habitual de las comedias Hollywood, y en este caso cumple con su papel sin destacadr por ello.

Michael Fassbender por 12 años de esclavitud (2013) - Un terrateniente ególatra y dictatorial se enfrenta a la llegada de un esclavo difícil de controlar ya que asegura ser un liberto. Fassbender tiene talento, y (casi) nadie duda de ellos. En el último film de McQueen, logra dar vida a un personaje extremo, desagradable y violento, pero con gran humanidad. Quizá no sea su mejor papel, pero ojalá hubiera más como él.

Jared Leto por Dallas Buyers Club (2013) - Un joven travesti enfermo de sida es contratado por otro enfermo, un homófobo y marginal vaquero que importa de forma clandestina medicamentos contra su enfermedad. Leto es uno de esos actores raros y ocasionales, pero que cuando aparecen siempre destacan por su atrevimiento y su talento. En este caso, logra crear un personaje magnífico, demostrando que su entrega es total. Y eso se nota.



Favorito para el premio: Jared Leto. Porque interpretar a un personaje tan marginal como un travesti en los años ochenta sin caer en lo burdo, transmitiendo más humanidad que muchas estrellas. Fassbender es muy bueno, nadie lo niega, pero si los premios son justos, el premio será para Leto.


Mejor Interpretación Femenina de Reparto

Sally Hawkins por Blue Jasmine (2013) – Una mujer de escaso nivel económico y cultural acoge a su hermana ex millonaria en su humilde piso donde tiene que aguantar como critica su forma de vida. Sally Hawkings lleva el papel de forma cumplidora pero poco más. Rozando la exageración en ciertos momentos, no pasa de ser un secundario olvidable.

Julia Roberts por Agosto (2013) – La hija de una familia rural del medio oeste vuelve a su casa tras el suicido de su padre donde deberá reencontrarse con su pasado y en especial con su impertinente madre. Julia Roberts confirma que no es desde luego  una mala actriz, pero sí  quizá que “la sonrisa de américa” no es tanto como se hizo ver. Cumple en el papel pero queda eclipsada por Meryl Streep.

Lupita Nyong'o por 12 años de esclavitud (2013) – Una esclava que resulta ser la favorita de su amo vive entre los latigazos y el acoso. En medio del infierno surge una flor como es Nyong’o, que logra aumentar el dramatismo con su cruda interpretación sumando a la película de forma magnífica.

Jennifer Lawrence por La gran estafa americana (2013) - Desequilibrada, manipuladora, caprichosa y llameante mujer oficial del protagonista de la estafa. El detonante de la trama y la mujer del momento. Tanta nominación seguida (merecidas todas) ha provocado cierta manía entre el público. Verla bailar con los guantes de fregar puestos no tiene precio.*

June Squibb por Nebraska (2013) – La mujer de un anciano con problemas de memoria ve cómo éste y su hijo se marchan en coche a Nebraska a cobrar un premio que es a todas luces falso. June Squibb no brilla demasiado en su papel  en la primera mitad del metraje, pero hacia el final gana protagonismo y demuestra en pocas escenas como un papel sencillo puede tener un enorme volumen.



Favorita para el premio: Lupita Nyong'o. Por lo extremo de su personaje, transmitiendo el dolor de situaciones inhumanas y la ternura de quien aún es casi una niña. Con Julia Roberts y Jennifer Lawrence devoradas en pantalla por Meryl Streep y Amy Adams respectivamente, Nyong'o es la opción más factible, salvo que Hollywood quiera seguir inflando el fenómeno "Lawrence".


Mejor Dirección

Alfonso Cuarón por Gravity (2013) – Cuarón logra hacer de un mal guión una gran película, con más espectáculo que calidad y aportando su granito de arena al uso de la tecnología 3D.
Steve McQueen por 12 años de esclavitud (2013) – McQueen demuestra que es un gran contador de historias fuera de lo común. Con su estilo crudo logra hacer que el espectador sufra con su película, que roza lo excesivo para bien o para mal. 

David O. Russell por La gran estafa americana (2013) - A su bola como siempre. Elije y mima lo que le interesa del guión y lo demás lo aparta sin importarle las consecuencias. Rápidos movimientos de cámara, homenajes a Scorsese y como siempre brilla de la mano de la locura y las escenas corales. El caos en su mano. Se lo merecía por la madurez alcanzada en El lado bueno de las cosas. Aquí no.*

Martin Scorsese por El lobo de Wall Street (2013) – Scorsese es un perro viejo y por eso hace lo que quiere. El director de Uno de los nuestros o Casino se ganó el cielo años ha y por eso se permite traernos el exceso sin límite alguno. Alejado de lo considerado como el gran cine se aleja del Oscar para acercarse a la autocomplacencia.

Alexander Payne por Nebraska (2013) – Payne es discreto y sin embargo muy efectivo. Con herramientas de artesano logra crear una cinta perfecta por sus imperfecciones, todo a pequeña escala. Director como hay pocos.



Favorito para el premio: Alexander Payne/Steve McQueen. Tan dispares son sus cintas y estilos que resulta casi imposible decantarse por uno. La tendencia de los miembros de la Academia entre un film pequeño y una grande probablemente decante la decisión. Scorsese va a su rollo, y hace bien.


Mejor Película de Habla No Inglesa

Alabama Monroe (2012): Felix Van Groeningen (Bélgica) – Alabama Monroe es un drama, un buen drama. Con una banda sonora esplendorosa y unas interpretaciones tan duras como su guión logra transmitir la sensación que busca, que no es poco. Pero no llega más allá.

L'image manquante (2013): Rithy Panh (Camboya)

La caza (2012): Thomas Vinterberg (Denmark) – La cinta danesa del año es de visionado obligado para todo aquel que sepa y pueda soportar la angustia de la presión social. Una película con mayúsculas de esas que Europa da a luz de tanto en cuando, gracias al cielo.

La gran belleza (2013): Paolo Sorrentino (Italy) – Cuando en el cine alguien trata de hacer algo más que contar simples historias es muy de agradecer. Por eso La gran belleza de Sorrentino es como un soplo de aire fresco. Excesiva, y tan banal como grandiosa es una de las películas del año, sin duda.

Omar (2013): Hany Abu-Assad (Palestina) 



Favorita para el premio: La caza. En una de las categorías con más calidad cinematográfica (si no la que más), la que más posibilidades tiene es el thriller danés La caza, que se impone sobre el drama belga y la excesiva lírica italiana. Quizá no la mejor, pero sí la más cercana al cine estadounidense.


Hasta aquí esta pequeña guía. La madrugada del domingo al lunes sabremos cuales han sido los ganadores y podréis echarnos en cara nuestros errores. Pero como habitualmente sucede, los ganadores no tienen porque coincidir con los que más lo merecen, porque los Oscar no deja de ser la mayor plataforma para promocionar Hollywood, que no es otra cosa que una enorme industria. Así que el espectáculo, el negocio e incluso la política (no olvidemos la intervención de Michelle Obama en la pasada edición) influyen siempre en estos premios.

Pero ello no quita para que disfrutemos con ellos. 

HER: puro amor

By : El día del Espectador


           El mundo avanza muy deprisa. La tecnología se centra cada vez más en el mejorar las relaciones humanas y por tanto surgen ciertas cuestiones éticas que no se pueden ignorar. La serie británica Black Mirror es el gran referente de las desviaciones que podrían tomar los avances tecnológicos en el futuro cercano, abordando los temas siempre desde una óptica oscura y pesimista. Pero también hay lugar para una reflexión menos catastrofista, como es el caso de una joya del cine moderno: Her de Spike Jonze. La premisa, que bien podría pertenecer a un filme de serie B de hace algunos años, se resume en la siguiente idea: un hombre se enamora de una inteligencia artificial.

Theodore conoce a Samantha, su Sistema Operativo.
       Tan simple premisa sin embargo es capaz de abrir un abanico infinito de posibilidades, tanto narrativas como éticas. Jonze, que por primera vez dirige un guión escrito en solitario, se centra en la autenticidad de los sentimientos, plantea si las emociones pueden ser genuinas y cuál es el mismo concepto de realidad. Samantha (Scarlett Johansson), el sistema operativo del que Theodore (Joaquin Phoenix) se enamora, no existe en el mundo real, no tiene cuerpo, solo existe como impulsos eléctricos. ¿Significa eso que no existe? ¿Qué los sentimientos que provoca en Theodore son falsos? Nada más lejos de la realidad: Theodore y Samantha se aman, se necesitan, se complementan. La película indaga en cuán importante es el “otro”, si se necesita su presencia, si sentirnos abrazados por las noches o tener sexo es imprescindible para una relación o si ese mismo sentimiento se puede transmitir de otras maneras. Spike Jonze reduce una relación a lo esencial: dos personas que quieren conocerse la una a la otra. No se necesitan cuerpos, no se necesita nada más que el deseo de saber del otro, de sentir que no estamos solos en el mundo.

Joaquín Phoenix es pura sensibilidad.
       Porque los protagonistas de Her son dos personas solitarias, que están en una búsqueda continua de lo que los hace ellos mismos. Theodore no ha superado la separación de su mujer, su vida está estancada por lo que no puede ni avanzar ni retroceder: está en un limbo emocional. En cuanto a Samantha, su descubrimiento del mundo, su entusiasmo por conocer más y más contrasta con un comprensible complejo: la falta de cuerpo. Al igual que Theodore, se encuentra en un limbo, pero en este caso es virtual, lo que le proporciona una visión del mundo única. Esta soledad es la que propicia su unión: juntos evolucionan, conocen al otro pero sobre todo a sí mismos. Porque las relaciones humanas sirven entre otras cosas para saber más de uno mismo, para intentar comprender mejor el mundo.

El diseño de producción de Her es absolutamente impecable, con una estética muy reconocible y agradable.
           Her es un filme increíblemente sensible y humano. Gracias a un impecable guión y una siempre deslumbrante interpretación de Joaquin Phoenix, Spike Jonze proporciona al espectador un amplísimo catálogo de emociones que van desde la depresión, el miedo o la rabia hasta la ilusión, la alegría y la plenitud. De especial interés son las interpretaciones de Joaquin Phoenix y de Scarlett Johansson. El actor puertorriqueño construye un personaje tan desgarradoramente humano que enternece al espectador en prácticamente cada plano. La verdad del personaje es absoluta y no hay ni un solo resquicio en su interpretación. En cuanto a Johansson, la volubilidad de su voz, la infinidad de matices que puede imprimir a su forma de hablar permiten que el espectador no eche en falta su presencia en pantalla, que sería absolutamente innecesaria. Su interpretación fue recompensada con el premio a la Mejor Actriz en el último Festival de Roma.

         Y por último, el gran elemento que ayuda a Jonze a construir esa atmósfera tan característica es una marcadísima y agradable estética. Con una paleta de colores suaves y lavados salpicada de intensos tonos rojizos, el diseño de producción nos sumerge en ambiente pausado, tranquilo, extremadamente agradable. Esto, sumado a la banda sonora de Arcade Fire, conforma una estética coherente consigo misma y muy original.

Los Ángeles dentro de un futuro cercano, donde vive Theodore Twombly
            Sin duda Her es una de las películas del año y esperemos que su influencia dure más allá del 2014. Porque deberíamos preguntarnos: ¿seguirá siendo tan evocadora dentro de 30 años? Absolutamente, porque su discurso es universal y puede entenderse sin importar el contexto en el que se vea. Gracias señor Jonze.

NOTA: 9

FÚTBOL Y CINE, ¿Agua y aceite?

By : El día del Espectador

HUGO MUGNAI


Masas, espectáculo, negocio, entretenimiento...todos estos términos son aplicables tanto al deporte rey como al séptimo arte, lo cual no quiere decir que ambos tengan mucho más en común. Probablemente la concepción del primero como evolución natural del circo romano, entretenimiento para masas de bajo estrato y anestesia social lo aleje del segundo, que, si bien ha sido durante gran parte de su historia un medio de alcance global, alcanzó durante los años sesenta un estatus de arte y medio de expresión del sujeto, surgiendo el concepto de autor y convirtiéndose en ciertas facetas en un medio para élites culturales, alejado del populacho.

Quizá alguno se pregunte por qué debería haber una relación entre fútbol y cine, qué clase de depravado podría mezclar su amado espectáculo con ese engañabobos que es el cine o ese juego de paletos con veinte hombres corriendo detrás de un trozo de cuero con el gran Godard, pero lo cierto es que el deporte siempre ha tenido un lugar dentro del cine y tampoco resulta algo inesperado. Pero es innegable que, en casi 120 años de historia, no podemos decir que haya una gran película que haya abordado de forma casi definitiva el tema del fútbol. Y no ha sido por falta de intentos.

Mientras otros deportes como el baloncesto, el béisbol, el rugby y el fútbol americano, entre otros, han encontrado en la gran pantalla su lugar a través de varias producciones de éxito tales como, parece que el balompié no ha llegado a cuajar. Probablemente podamos achacar esta falta de películas al dominio de Hollywood como gran industria del audiovisual. Y es que aunque el fútbol es el deporte más seguido del mundo, Estados Unidos parece ser una isla en la que éste queda soterrado por deportes nacionales como el baloncesto, el béisbol o el fútbol americano, deportes eminentemente americanos. Así, las mayores producciones sobre este deporte han sido fuera de la gran industria, en países con gran tradición balompédica como Reino Unido, Francia , Italia, Argentina, Méjico o España.

Cabe plantear la duda de si se trata entonces únicamente de una cuestión geográfica y cultural o hay algún otro componente que hace que en cierto modo, cine y fútbol se repelan. Por otro lado encontramos un gran número de películas que, tomando el fútbol como elemento contingente, como contexto y no como núcleo de su historia, han funcionado de forma excelente. También destacan los documentales sobre fútbol, quizá aquellos que mejor han sabido captar su esencia mediante imágenes de archivo, declaraciones de mitos, recogiendo la épica del gol. Pero aún existe una deuda con la ficción.

Ante la falta de un gran hito futbolístico del cine, tendremos que saber apreciar las no muy numerosas cintas que ya existen en relación con el tema. He aquí algunas de las más representativas (pero no por ello las mejores):


EVASIÓN O VICTORIA (JOHN HUSTON, 1981)


El fútbol o la vida. Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de prisioneros de guerra de diversas nacionalidades se jugarán su libertad en un partido contra la selección alemana en el París ocupado. Mientras, los oficiales británicos y franceses preparan la huida del equipo de la resistencia. 

Quizá no se trate de una obra maestra, pero hasta la fecha es la película sobre fútbol más recordada. Pero quizá se deba más bien al renombre de su director y a la serie de estrellas que presentaba, tales como Michael Caine, Silvester Stallone...o el mismísimo Pelé.


QUIERO SER COMO BECKHAM (GURINDER CHADHA, 2002)


El fútbol como modelo. En Reino Unido, una joven Sikh ortodoxa, se rebela contra sus represivos padres, y siguiendo el ejemplo de su ídolo David Beckham, se une a un equipo de fútbol femenino. Para colmo, cae enamorada del entrenador del equipo.
Lo que parecía una película fresca pero sin ningún atractivo especial terminó siendo la comedia más taquillera de todos los tiempos en Gran Bretaña. Quizá fuera por su acertado uso del deporte como elemento de integración social. O por el éxito del futbolista del United en aquellos años.


DÍAS DE FÚTBOL (DAVID SERRANO, 2003)



El fútbol de la calle. Jorge (Antonio Sanjuan) es un tipo deprimido, descontento con su trabajo y al que su novia acaba de dejar y Antonio (Ernesto Alterio), su mejor amigo, es un tipo bruto e inestable que acaba de salir de prisión. Juntos, tratan de revivir el equipo de su juventud...un absoluto desastre.


Nuestro deporte nacional es protagonista en una de las comedias españolas más crudas y divertidas de los 2000. Y es que Días de fútbol no es una película post-mundial, cubriendo el balompié de gloria como la reciente La gran familia española, sino que se trata de un filme de tiempos más oscuros, cuando la selección caía en cuartos y los Coreanos nos echaban injustamente del mundial. El fútbol que todos hemos jugado: sin brillo ni técnica, pero con todo el alma.



THE DAMNED UNITED (TOM HOOPER, 2009)



La salsa del fútbol. El polémico entrenador británico Brian Clough llega al Leeds United, equipo top de la Primera División Inglesa con el objetivo de volver a hacerlo líder. El principal problema es el odio que mostró hacia ese mismo equipo en sus declaraciones cuando era entrenador del Derby County.


El fútbol no sería nada sin las ruedas de prensa, las rajadas, los entrenadores bocazas, los piques y las eternas rivalidades. Y el que posiblemente sea uno de los entrenadores más polémicos del fútbol europeo (con el permiso del de Setúbal) merecía una película como esta.



DIAMANTES NEGROS (MIGUEL ALCANTUD, 2013)



La otra cara del fútbol. Amadou y Mousa son dos jóvenes de Mali que quieren triunfar en el fútbol e algún gran club de Europa. La aparición de un ojeador parece abrirles las puertas de su sueño, y poco después logran llegar a Madrid para hacer un tour por Europa buscando un equipo. Pero el camino hacia su sueño resulta ser más oscuro de lo que les habían prometido

Diamantes negros es una de esas películas que son más importantes por el tema que tratan que por su calidad cinematográfica. Y es que en un mundo en el que los futbolistas son los nuevos dioses, vender el alma al diablo para llegar a serlo puede ser muy tentador.



Señores cineastas, los cinéfilos futboleros queremos nuestro gran referente. De momento seguiremos disfrutando de ambos por separado, aunque sean como agua y aceite.

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