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"Emperador" El fin de la guerra contra Japón
By : El día del Espectador
Néstor Sánchez
La Segunda
Guerra Mundial siempre le ha dado a Hollywood mucho material para realizar
películas. Se podría crear una nueva categoría dentro del cine bélico que fuese
para este evento. Hemos visto guerras, historias de amor, momentos decisivos, situaciones
políticas, puntos de vistas sobre un mismo conflicto… así podríamos estar todo
el artículo. La nueva película de Peter Webber toca un tema que ha sido poco
explotado en el cine, el fin de la Segunda Guerra Mundial, el exacto momento en
el que se puede zanjar las disputas políticas.
La historia
nos sitúa en Japón tras la caída de las bombas atómicas, el general Douglas MacArthur
(Tommy Lee Jones) y un capitán (Matthew Fox), tendrán que tomar la dura
decisión si el emperador de Japón, Hirohito, es declarado prisionero de guerra
o no. Con este buen planteamiento se añade una historia de amor del capitán con
una japonesa, contada a través de flashbacks.
Históricamente
hablando es una buena película, muy interesante, ya que cuenta hechos que son
poco conocidos para las personas. La moralidad de la decisión es palpable en el
film y en ocasiones te hace dudar quien empezó la guerra. Los diálogos son los
que te transmiten el horror de la guerra y hacen que el corazón se te encoja,
luego las imágenes de las ciudades japonesas destruidas son meros refuerzos a
lo que ya te han contado. Siguiendo con el tema de los diálogos, son los que
hacen que Matthew Fox comience a destacar como actor, ya que en ocasiones la
fuerza decae un poco cuando lleva mucho tiempo en pantalla, le queda un largo
camino para ser tan buen actor como su compañero Tommy Lee Jones, el cual no
hay palabras para describirle.
Uno de los
principales problemas que tiene la película es la historia de amor, con ello no
quiero decir que no me guste, sino que no está bien contada. Alguien tuvo que
creer que sino la metían en el guion, se iba a quedar cojo. La intención está
clara, darle un trasfondo al capitán para que le cueste más tomar una decisión,
pero tiene menos química con la novia japonesa, que no llega a cumplir su
intención. Y en ningún momento te preocupas por ellos y solo quieres ver que le
pasará al Emperador.
En general es
una muy buena película, se deja ver y te mantiene interesado hasta el final, en
el que descubres el destino de Hirohito. Esperemos que esta película sea un
llamamiento a Hollywood para que desarrollen más películas bélicas de este
estilo, y que empiecen a mostrar otros lados de la guerra nunca antes vistos.
"Robocop" así es como se hacen los remakes
By : El día del Espectador
Néstor Sánchez
En los años 80 todo valía, no había restricciones de
ningún tipo. Si te apetecía sacar unas tetas, las sacabas; si te apetecía
mostrar sangre y vísceras, lo hacías; y si te apetecía hacer películas maduras
con trasfondos socio-políticos, pero con cierto toque de ciencia-ficción,
llamabas a Paul Verhoeven. Y eso es lo que hizo Hollywood en 1987, llamo a este
director holandés para filmar la película de “Robocop”. La cual no le fue muy
bien en taquilla pero rápidamente y hasta día de hoy es una película de culto
por excelencia, muy bien valorada. Por lo tanto en el momento en que Hollywood
anuncio que iba hacer un remake, la gente se volvió loca. Como iban hacer algo
tan maduro y con trasfondo una productora americana del Siglo XXI. Pues debo
decir que remake es muy bueno, y consigue transportar el espíritu de la
original a este nuevo siglo, manteniéndolo intacto. Debe ser que les funcionó
coger a un director de afuera y por eso esta vez han cogido al brasileño José
Padilha (famoso por su “Tropa de Élite”)
La nueva película de “Robocop” es una relectura de la
original pero con problemas actuales y temáticas más conformes a nuestros
gustos. Podemos ver a un Robocop que llora, que no le gusta lo que ve, que
añora a su familia y que hará todo por ella… todo esto explicado con términos científicos
(como bajar la dopamina de Murphy), que hacen que entendamos mejor la relación
entre la mente humana y el cuerpo de robot.
La película trata nuevos temas morales (además de los antiguos),
como el uso de maquinaria en guerras. Y como la mentalidad americana quiere la
soberanía mundial. Este punto está perfectamente interpretado en el personaje
de Samuel L. Jackson, el cual es un excéntrico y facha presentador de un
programa de televisión. No cuenta nada, pero nos sirve como hilo conductor de
toda la película haciéndonos preguntas éticas cada “x” minutos.
Antes de acabar, quiero hablar del traje de Robocop,
muchos diréis que no se parece en nada el antiguo y normal que no se parezca.
Ya que aquel traje era lo máximo que podían llegar en la época. Ahora con
efectos y maquillaje han podido crear un traje con todo tipo de dispositivos.
Pero tranquilos, que no se han olvidado de los más acérrimos al pasado, los
movimientos de Robocop siguen siendo mecánicos, es decir, movimientos de robot.
En general estamos ante una buena película, un muy
aceptable remake y sobre todo, muy entretenida. Que hará que las dos horas que
dura la película se pasen volando. Tanto si sois amantes de la original como si
nunca la habéis visto, darle una oportunidad a esta nueva revisión del policía robotizado,
que seguro no os defrauda
"Old Boy" (2013) sí pero no
By : El día del Espectador
Néstor Sánchez
El estreno del remake de “Old Boy” ha sido una espera
muuuuuuuy larga…cambios de directores, de actores, de fechas… pero por fin
llegó y la vi. Antes de seguir quiero decir que Old Boy es para mí: mi biblia,
LA película, el antes y el después. Por lo tanto, en el momento que supe que
Hollywood quería hacer una remake de ella: salte de alegría y enfado. Más
enfado que alegría, pero según iban saliendo noticias y posters, el enfado fue
pasando a curiosidad; y ésta a “démosle una oportunidad, a fin de cuentas, es
una nueva visión”. Volviendo al tema, por fin vi el remake… y debo decir (en
términos futbolísticos) que: “uuuyyyy casi, por poco roza el poste”.
Nos encontramos con un remake dirigido por Spike Lee,
director que se dio a conocer por sus películas con temática sociales, sobre
todo de culturas callejeras separadas por el color de la piel. Pero su estilo
se ha ido diluyendo, hasta llegar hacer películas por encargo. A esto hay que
añadirle el reparto protagonistas, Josh Brolin y Sharito Copley. Debo decir que
son actores más que aceptables que poco a poco se hacen un hueco… pero no pegan
ni con cola para “Old Boy”. Este mix tiene como resultado una película directa,
que lo que ves, es lo que hay. Y no insinúa y deja ver como en la predecesora.
Es tan directa que llega a ser basta, haciendo que el “villano” insulte
soezmente al “héroe”. Recordemos que en la anterior el malo estaba tan bien
definido que tenía cierto carisma que te hacía entenderlo. Sin alejarnos del
punto a discutir, esta nueva versión nos muestra al director de la cárcel más
violento. Pero no una violencia justificada, sino sin sentido, puro placer por
el sufrimiento de otros.
Pero es en los momentos donde decide tirarse al vacío, donde
acierta, como la famosa escena de la pelea en plano lateral, donde Spike Lee le
da una vuelta de tuerca curiosa a la original.
Por último me queda por decir, que la mezcla que han
intentado hacer entre el manga y la película original, no funciona y es lo que
provoca que el final no se mantenga en pie, y no te lo creas.
Aunque tenga muchas cosas negativas, tiene otras que merecen
ser vistas. Esto nos da un producto que podría haber sido mucho más si no
hubieran tenido tanto miedo a cagarla y se hubieran decantando por el manga o
por la película. En general se deja ver, siempre y cuando, no te la tomes en
serio.



