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HER: puro amor

By : El día del Espectador


           El mundo avanza muy deprisa. La tecnología se centra cada vez más en el mejorar las relaciones humanas y por tanto surgen ciertas cuestiones éticas que no se pueden ignorar. La serie británica Black Mirror es el gran referente de las desviaciones que podrían tomar los avances tecnológicos en el futuro cercano, abordando los temas siempre desde una óptica oscura y pesimista. Pero también hay lugar para una reflexión menos catastrofista, como es el caso de una joya del cine moderno: Her de Spike Jonze. La premisa, que bien podría pertenecer a un filme de serie B de hace algunos años, se resume en la siguiente idea: un hombre se enamora de una inteligencia artificial.

Theodore conoce a Samantha, su Sistema Operativo.
       Tan simple premisa sin embargo es capaz de abrir un abanico infinito de posibilidades, tanto narrativas como éticas. Jonze, que por primera vez dirige un guión escrito en solitario, se centra en la autenticidad de los sentimientos, plantea si las emociones pueden ser genuinas y cuál es el mismo concepto de realidad. Samantha (Scarlett Johansson), el sistema operativo del que Theodore (Joaquin Phoenix) se enamora, no existe en el mundo real, no tiene cuerpo, solo existe como impulsos eléctricos. ¿Significa eso que no existe? ¿Qué los sentimientos que provoca en Theodore son falsos? Nada más lejos de la realidad: Theodore y Samantha se aman, se necesitan, se complementan. La película indaga en cuán importante es el “otro”, si se necesita su presencia, si sentirnos abrazados por las noches o tener sexo es imprescindible para una relación o si ese mismo sentimiento se puede transmitir de otras maneras. Spike Jonze reduce una relación a lo esencial: dos personas que quieren conocerse la una a la otra. No se necesitan cuerpos, no se necesita nada más que el deseo de saber del otro, de sentir que no estamos solos en el mundo.

Joaquín Phoenix es pura sensibilidad.
       Porque los protagonistas de Her son dos personas solitarias, que están en una búsqueda continua de lo que los hace ellos mismos. Theodore no ha superado la separación de su mujer, su vida está estancada por lo que no puede ni avanzar ni retroceder: está en un limbo emocional. En cuanto a Samantha, su descubrimiento del mundo, su entusiasmo por conocer más y más contrasta con un comprensible complejo: la falta de cuerpo. Al igual que Theodore, se encuentra en un limbo, pero en este caso es virtual, lo que le proporciona una visión del mundo única. Esta soledad es la que propicia su unión: juntos evolucionan, conocen al otro pero sobre todo a sí mismos. Porque las relaciones humanas sirven entre otras cosas para saber más de uno mismo, para intentar comprender mejor el mundo.

El diseño de producción de Her es absolutamente impecable, con una estética muy reconocible y agradable.
           Her es un filme increíblemente sensible y humano. Gracias a un impecable guión y una siempre deslumbrante interpretación de Joaquin Phoenix, Spike Jonze proporciona al espectador un amplísimo catálogo de emociones que van desde la depresión, el miedo o la rabia hasta la ilusión, la alegría y la plenitud. De especial interés son las interpretaciones de Joaquin Phoenix y de Scarlett Johansson. El actor puertorriqueño construye un personaje tan desgarradoramente humano que enternece al espectador en prácticamente cada plano. La verdad del personaje es absoluta y no hay ni un solo resquicio en su interpretación. En cuanto a Johansson, la volubilidad de su voz, la infinidad de matices que puede imprimir a su forma de hablar permiten que el espectador no eche en falta su presencia en pantalla, que sería absolutamente innecesaria. Su interpretación fue recompensada con el premio a la Mejor Actriz en el último Festival de Roma.

         Y por último, el gran elemento que ayuda a Jonze a construir esa atmósfera tan característica es una marcadísima y agradable estética. Con una paleta de colores suaves y lavados salpicada de intensos tonos rojizos, el diseño de producción nos sumerge en ambiente pausado, tranquilo, extremadamente agradable. Esto, sumado a la banda sonora de Arcade Fire, conforma una estética coherente consigo misma y muy original.

Los Ángeles dentro de un futuro cercano, donde vive Theodore Twombly
            Sin duda Her es una de las películas del año y esperemos que su influencia dure más allá del 2014. Porque deberíamos preguntarnos: ¿seguirá siendo tan evocadora dentro de 30 años? Absolutamente, porque su discurso es universal y puede entenderse sin importar el contexto en el que se vea. Gracias señor Jonze.

NOTA: 9

A PEOR o el arte de contar una historia en tres minutos

By : El día del Espectador

          De la más que prometedora cantera de nuevos realizadores que es la Escuela de Cine de Madrid (ECAM) nos llega el corto A peor , dirigido por el siempre interesante Carlos Fuentes Navajo y dentro del marco del festival online Notodofilmfest. ¿Qué es lo más raro que podría ocurrirte al llevarte a casa a un tipo al que acabas de conocer? Esta extraña situación es la que se le plantea a Sara el día de su cumpleaños en este divertido cortometraje de apenas 3:26 minutos que destaca por un reparto sobresaliente.

              Tanto Virginia Rodríguez como Carles Cuevas imprimen un ritmo y una verdad a los personajes carente en la mayoría de los cortometrajes de tan corta duración. Y es que su gran mérito es saber convertir en emociones, pero sobre todo en humor, las palabras escritas por Navajo, cuya faceta de guionista no tiene nada que envidiar a la de realizador. 

           ¡Y no podemos decir más porque entonces se desvela el pastel! En resumen, un corto sencillo cuyos grandes valores son el guión y las interpretaciones. Sin duda una de las grandes apuestas en esta edición del famoso festival online. Y, ahora sí, podéis disfrutar del corto en este enlace. ¡Enhorabuena!

LA LEGO PELÍCULA: oda a la posmodernidad

By : El día del Espectador


        “¡Todo es fabuloso!”. Así podría resumirse la última gran película de animación: La Lego película. Lego lleva años expandiendo su universo de bloques hacia el mundo del videojuego con resultados más que aceptables y por fin se ha decidido a dar el salto a la gran pantalla. De la mano de Phil Lord y Chris Miller, directores de Lluvia de albóndigas (2009), llega una película deliciosamente excesiva y plagada de referencias a la cultura popular hasta límites insospechados. La Lego película es sin duda una de las grandes esperanzas de la animación de este 2014 y seguro que va a dar que hablar.

Emmet (Chris Pratt) y Supercool (Elizabeth Banks) tendrán que evitar el fin del mundo Lego.
            Y es que la gran baza de este branded content (película hecha a partir de una marca) es transmitir la filosofía Lego que todo aquel que haya jugado conoce: la imaginación no tiene límites. Con una de las animaciones más caóticas y excesivas de los últimos años, la película cuenta la historia de Emmett, un sencillo obrero que un día descubre que es el elegido por una antigua profecía para impedir el fin del mundo. El argumento, de sobra conocido en el cine de animación (véase ¡Rompe Ralph!, El Lorax, Cómo entrenar a tu dragón…), es lo de menos gracias a la agradable frescura del filme y a un humor descacharrante y muy gamberro. La clave es sin duda ese espíritu de mestizaje tan propio de Lego que se traduce en mezclar en una misma historia a Batman, Gandalf, Dumbledore, Shaquille O’Neal, William Shakespeare, Abraham Lincoln, Lando Calrissian y muchos otros. ¿A quién se le podría ocurrir semejante popurrí de personajes? El guión es de los mejores en animación y recuerda mucho a Toy Story (John Lasseter, 1995) aunque con una voz propia y con una enorme capacidad de autoparodia. Es realmente genial y refrescante ver cómo Batman se cree más de lo que es, como Lando Calrissian intenta ligar con la protagonista así como ver a Abraham Lincoln alejándose en su sillón volador.

Algunos de los personajes principales del filme.
           Lo que más grande hace a La Lego película es su arrolladora espíritu de reutilización. Siguiendo al pie de la letra el espíritu de Lego de coger piezas de distintas partes y crear algo nuevo, los guionistas han mezclado todo lo que han podido. Las referencias son casi infinitas: Star Wars, Batman, Superman, El señor de los anillos, Harry Potter así como muchas otras más difíciles de identificar pero que recuerdan mucho a otras películas. Toda la película es una mezcolanza de géneros cinematográficos pasados por el filtro de la parodia más sui géneris. Su historia, su puesta en escena, sus personajes… Ni uno solo de estos elementos son nuevos, pero es la forma de combinarlos lo que la hace tan original. El mero hecho de contar una historia con muñecos de Lego es ya un gran éxito pero si a esto se le añade acción, drama, comedia, aventuras y amor con ese toque de humor tan desenfadado se obtiene un producto que bien vale la pena. La película es, por tanto, como un impresionante edificio perfectamente construido con piezas de distintos tamaños, formas y colores que se combinan de una forma totalmente armónica (e inesperada).

         Y ¿qué decir de esa gran animación? La Lego película optó por animar digitalmente las piezas de Lego en lugar de lanzarse a hacer un complicadísimo stop-motion. El resultado: una animación fotorrealista tan lograda que parece un verdadero stop-motion. Cada pieza y cada muñeco tiene una textura tan realista que uno no creería que se trata de animación digital. Sobre todo en los primeros planos de las caras se pueden notar las típicas muescas que todo Lego tiene, así como la forma en que la luz se refleja en sus superficies y en como se respetan las articulaciones de los personajes (al contrario que en los videojuegos de la marca danesa). Y uno de los grandes detalles, casi imperceptibles pero capaz de marcar la diferencia, son esas huellas dactilares que pueden apreciarse en algunas paredes o en el cuerpo de los protagonistas. Pero aparte del modelado de personajes y escenarios la animación propiamente dicha es de un grandísimo dinamismo, sobre todo por la enorme imaginación que destilan explosiones, humos y sobre todo líquidos. De lo mejor de la película.

¡EMMET!
      Cualquiera podría decir que hacer una película a partir de unos juguetes es una chorrada (y ya hay precedentes). Pero desde luego este es el caso contrario: un enorme anuncio de 100 minutos que no solo entretiene si no que enriquece. Sobresaliente.

NOTA: 9

        P.D.: el vídeo de abajo es un pequeño regalito con las tomas falsas de la película. ¡Descacharrante!



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